El último día del año siempre ha sido el momento de hacer balance. Aunque las redes sociales hayan adelantado la fecha y llevemos ya una semana siendo testigos de los resúmenes, carruseles de fotos o listados con lo mejor y lo peor de este 2025 que ya nos abandona -por fin-.

A mí este día me suele poner triste, o más bien melancólica o puede que nostálgica, no sé definirlo bien. Como si con cada año que termina se acabara también algo más que ya no va a regresar. Es posible que influya que esta última semana de diciembre ha estado marcada por pérdidas importantes a lo largo de mi vida, pero me pasa desde que era pequeña, antes de que empezaran las ausencias.
Echar la mirada atrás y dar un paseo por los últimos 365 a veces se hace muy duro, porque aunque haya habido momentos buenos, los malos suelen pesar mucho más. Pero si encima ha sido un año lleno de oscuridad, quedarse con el hilito de luz que asoma por algunas rendijas a lo largo del túnel se vuelve muy complicado.
Aun así, después de uno de los años más difíciles que he vivido, con más lágrimas de las que pensé que podría soportar y en el que el dolor ha estado presente cada minuto, hoy solo tengo palabras para agradecer a toda esa red de apoyo que me ha sostenido para que no me cayera, o al menos no lo hiciera del todo.
Gracias por todos los mensajes, audios y llamadas para darme ánimo y consuelo. Gracias a todos los hombros en los que he llorado, a todas las personas que me han sacado una sonrisa, a las que han venido a pasar un rato conmigo para distraerme. Gracias por haber adaptado los planes o el lugar para que yo pudiera estar. Gracias por cada abrazo lleno de fuerza para que no me rindiera, por cada beso cargado de amor que me ha llenado el corazón y ha hecho que no se rompiera, por todas las palabras de cariño que me han dado aliento cuando sentía que iba a desfallecer. Gracias a mi familia, ya sea de sangre o elegida. Y gracias a mi amor, por no soltarme nunca la mano y a nuestro gato por echarse a mis pies cuando más lo he necesitado.
Porque este año me he visto sin fuerzas y me habéis dado impulso y oxígeno para aguantar. Porque es una suerte contar con tanta gente que te quiere bonito y solo desea verte bien. Porque no es fácil que tu vida se pare y tener quien se quede a tu lado un rato para que no te sientas sola, ni lo es sentir tan cerca a gente que está lejos.
Así que 2025 gracias por todas las personas que hacen que mi vida merezca la pena, el resto ha sido un asco.
A mí también me ha provocado cierta nostalgia el día de Nochevieja siempre, suelo llorar sin más tras las uvas. Ahora la nostalgia también es tristeza profunda. Es como dices, la sensación de que se va algo que no va a volver. Admiro cómo sabes expresar con palabras ideas que revolotean en mi cabeza y no sé explicar.
Admiro también la capacidad que tienes de, aún estando sin fuerzas, sostener y ayudar a otras personas, tener la palabra adecuada en el momento adecuado.
GRACIAS por tanto 💜💜💜
(Y sí, me viene genial la referencia a la canción de Shinova: por la risa y el llanto, gracias por ser parte de mí)
Me gustaLe gusta a 1 persona